PASCUA EN SANTA MARÍA DE HUERTA 2026

Reunirnos en Sta. María de Huerta para recorrer esta Pascua ha sido reencontrarnos con mirada nueva en los espacios cotidianos.

Dolores Aleixandre, Fernando Rivas y el equipo Albaricoques nos han llevado a sorprendernos en las mismas dudas que agitaban a los discípulos/discípulas del Maestro, al que íbamos descubriendo en las escenas de la serie “The chosen”.

Sorprendidos en la duda, pero con la Paz de saber que Su confianza sagrada nos basta para encontrar respuestas… Sólo su mirada nos habría bastado… Dayenú. Esa oración hebrea de acción de gracias, ese canto a la generosidad desbordante del Padre Amoroso nos abrió las puertas de la Pascua el Jueves Santo, de la mano de Amparo y Vicky. 

Más tarde contemplamos a Nicodemo, debatiéndose entre el vértigo de la llamada y la seguridad de la buena reputación. Mercedes nos avisaba de esa “línea roja” que tanto tememos cruzar, para que Marta nos explicara desde la psicología que esa línea roja es una ventana que podemos aprender a abrir confiados en el apego innegociable de Cristo.

En la celebración de la tarde,

El agua de la jofaina y la toalla nos llevaron a derramar los deseos de lavar y dejarnos lavar con la rotundidad de los sencillos. 

Conocimos a Santiago El Menor el Viernes, de la mano de Teresa, que nos sorprendió, irrumpiendo en la sala con la inquietud de no sentirse capaz de abordar su tarea… Su improvisación sirvió de guía para entender la turbación del apóstol, que de alguna manera es la nuestra, cuando fiamos todo a nuestros recursos, sin la entrega confiada de saberse amado sin exigencias por el Maestro. Tras esta reflexión, Matilde nos descubrió que para pasar del Vía Crucis al Vía Lucis sólo hay que ponerse en camino. Que ni la cruz ni la luz se improvisan, sino que se van abriendo paso en las opciones de cada día. Ambas nos recibieron en la Celebración de la tarde, donde la liturgia sencilla acogía nuestras fragilidades sobre la madera desguarnecida de la cruz.

Pascua en Santa María de Huerta 2026

El sábado, día de desierto donde las mujeres permanecieron como luz viva en medio de la desolación de los apóstoles

Hicimos junto a Vicky y Ana un recorrido narrativo de las mujeres que han ido construyendo la historia de salvación de Dios con la Humanidad. Eva, Miriam, Marta y María… en cada una de ellas encontramos signos que siguen estando presentes en tantas mujeres que trabajan en la Iglesia y nos llevan al encuentro del Resucitado. 

Por la tarde

Conchi nos invitaba a “poner manos a la obra” con Tadeo que, en la secuencia de “The chosen” construía servicios públicos ayudado por un Jesús, improvisado mampostero, que viene a proponerle la aventura increíble de construir el Reino.  

Caída la noche

La luz de las velas aportadas por Nico, fuegos de led a pilas para evitar desperfectos en el vinilo de la capilla, pregonaban la humana cualidad de la risa, preparativo de una vigilia que nos anuncia la LUZ del Resucitado y rompe la oscuridad transgrediendo convenciones, acogiendo así, en toda su dimensión, la realidad humana. 

El domingo por la mañana

Éramos testigos de la alegría de encontrar la tumba vacía reconstruyendo el Dayenú, tejiendo una red con nuestros motivos de bendecir los dones que habíamos recibido. Mientras Teresa nos guiaba en la danza de celebración, sobre el rastro del hilo que nos había entrelazado, estaban la mirada silenciosa de Dolores, que nos había guiado todos estos días; la sonrisa de Fernando, sencilla y confiada, como la de todos los sabios… y la compañía alegre de la guitarra de Amparo, que resumía cada emoción en momento sonoro.

Si el Padre nos hubiera permitido conocerlos, pero no nos hubiera llevado a celebrar con ellos la Resurrección de Cristo… Nos habría bastado. Dayenú.

Gracias, Albaricoques. 

Pascua en Santa María de Huerta 2026 por Ana García Castellanos

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